sábado, 19 de enero de 2008
La Secretaria I-IV

Acudió a la oficina a toda velocidad. No sabía que podría haber provocado al Presidente para llamarlo nuevamente, pero el Maestro temía que el motivo no sea nada bueno; la renuncia de su última secretaria había sido un dolor de cabeza para su jefe y en el tiempo entre su primera visita a la oficina y ésta segunda, el joven no hizo nada que mereciera algún llamado esperanzador, de hecho no había hecho nada y era eso lo que (él creía) motivó al Presidente a llamarlo.
Su entrada fue tímida y temerosa, caminaba algo encorvado y con una sonrisa débil en sus facciones casi siempre confiadas, llevaba las manos rígidas al costado del cuerpo, sintiéndolas húmedas de transpiración. Escuchó que la empleada lo anunciaba con su jefe y se tensó aún más.

-Puede pasar, señor Ketchum. -

Sintió sus piernas algo acalambradas, pero de igual forma, decidió obedecer y caminar pese a la molestia del calambre. Abrió la puerta lentamente y entró mirando el suelo, sin advertir a quien se encontraba presente en la oficina.

-¿Quería verme, señor? -
-Así es, Ash. - Como las palabras de su jefe no le parecieron promovidas por el enfado, el joven Maestro levantó la mirada y al encontrarse con un conocido par de ojos verdes, olvidó al Presidente de la Liga y su sonrisa temerosa se borró completamente de sus facciones.
-Misty! - Exclamó alegre. Ella se rió simpáticamente, y se levantó de su silla.
-Ash! - Se saludaron con un rápido abrazo. -¿Cómo has estado? -
-Igual que la última vez que nos vimos. - Respondió él encogiéndose de hombros. -¿Y tú? -
-Pues... no tan bien. -
-Ejem... - Ambos miraron al tercer presente en la oficina, habiéndose olvidado de él se sintieron avergonzados de sus exaltados comportamientos. El hombre sonrió al ver las caras de los dos jóvenes y rodeando el escritorio se acercó a ellos. -Me alegra tanto saber que se llevan tan bien. -
-Somos amigos desde la infancia. -
-Eso ayudará mucho. Al fin podrás mantener a una, Ash. -
-¿Mantener a una? - Preguntó Misty, algo insegura del significado de aquella frase. -¿Qué quiere decir con eso? -
-Verás, Ash. Misty tuvo un pequeño problema en el gimnasio... y necesita trabajar. -
-¿Qué sucedió? -
-Eso no importa ahora. Lo que sí importa es que ella será tu nueva Secretaria. -
-¿QUE? - Exclamaron los dos juntos. De sus caras desapareció la emoción anterior por el reencuentro. En solo un instante el rostro de Misty ardía en llamas rojas y el de Ash estaba tan pálido como un papel.
-Creí que se llevaban bien... -
-Sí-si... Pero Misty... ¿Mi secretaria? -

La imaginación de Ash, comenzó a correr con intensidad. Conocía a su amiga demasiado bien, casi tanto como se conocía a sí mismo, sabía que Misty no aceptaría órdenes de él fácilmente, era rebelde y mandona, además de algo caprichosa. Tendría que cambiar sus costumbres de trabajo, comportarse discretamente y... convivir con ella ocho horas diarias en su oficina. La idea no le gustaba para nada y al ver el rostro de ella, supo que pensaba lo mismo.
Misty sabía como era su amigo. En el campo de batalla no había nadie como él, pero en cualquier otra área era un completo desastre. Era algo haragán, distraído y demasiado despreocupado. No tomaba en serio nada que no tuviera que ver con los combates y entre ellos había tendencia a la discusión. Ocho horas de estrés quizás sea demasiado para la Líder de Gimnasio, quien comenzaba a rever la posibilidad de continuar su vida en el gimnasio.

-Misty, puedes empezar mañana. Le diré a Claire que te ayude con... tu guardarropa. - La aludida sacudió la cabeza, escapando de su trance y miró al presidente sorprendida.
-¿Guardarropa? -
-Sí. Como te he dicho, necesitas vestirte diferente. -
-Lo siento, pero todavía no he aceptado. -
-¿No? Entonces no quieres trabajar? Éste es el único trabajo que puedo ofrecerte. -
-Pero... -
-Miren. - Los observó a los dos con severidad y volvió a su asiento caminando con lentitud. -Misty necesita un trabajo nuevo, si te quedas aquí la Liga se ocupará de buscarte un lugar para que vivas cómoda cerca de la oficina y te puedas trasladar a tu Ciudad cuando lo necesites. Y Ash, tú necesitas una Secretaria nueva, ya que pronto comenzarán los períodos de batallas. Si no aceptan ésta oportunidad no vengan aquí esperando otra, es la solución que ofrezco a los problemas de los dos, la aceptan o la dejan. -

El hombre se recostó contra el respaldo de su silla y esperó paciente las respuestas de cada uno. El Maestro y la ex-líder de Gimnasio parecían estar meditando seriamente la propuesta. Las dudas que pensaron al inicio seguían latentes en sus mentes, pero los problemas que les atraería el rechazo de la oferta hacían gran presión para aceptar.

-Misty, ¿Tú que dices? Yo... A mi me gustaría trabajar contigo. - Ash forzó una sonrisa al mirar a su amiga. No estaba tan seguro de querer arriesgarse a la furia de ella cada vez que le pidiera un café, pero teniendo tan cerca la lluvia de papelerío e informes, sabía que necesitaría de alguien que lo ayudara. Por otro lado, las palabras de Ash no le dejaban muchas opciones a Misty, la idea de trabajar con él no le agradaba, podría asegurar que una relación laboral entre ellos no llevaría a buen puerto; o él la volvería loca o ella acabaría ahorcándolo, pero tampoco quería negarse a la oportunidad que le ofrecía el Presidente, ni tampoco lastimar a su amigo que con tal inocencia le había pedido que aceptara.
-A mí también, Ash .- Respondió finalmente, también simulando una sonrisa que no lograba convencer ni a ella misma.
-Muy bien! - Exclamó el Presidente, siendo el único satisfecho con la resolución de ambos problemas. Se levantó nuevamente de su lugar y extendió su mano al Maestro. -Ash, Misty será tu nueva secretaria, a pesar que sean amigos las reglas siguen igual que antes, ¿De acuerdo? -
-Sí. - Estrechó la mano de su jefe, quien lo observaba insistentemente. El anciano no se refería a ninguna pauta de conducta de la Liga, solo le recordaba que si ella renunciaba, él estaría en graves problemas.
-y Misty, bienvenida a la Liga. Harás todo lo que Ash te diga. - Para Misty esas palabras eran una sentencia a ocho horas tortuosas que ella misma había aceptado. Mantuvo su sonrisa como pudo y saludó al hombre estrechando su mano. -Empezarás mañana. -

Salieron de la oficina, caminando con rigidez, cada quien asimilando el futuro de sus respectivos trabajos. No sería sencillo, los dos lo sabían, pero eran grandes amigos, no debían estar tan preocupados, de hecho se consolaron al pensar que sería una buena experiencia para su amistad.

-Muy bien, señorita Waterflower, desde ahora deberás llamarme señor Ketchum. - Misty lo miró alarmada, Ash solo trataba de aliviar la tensión, pero sus palabras solo empeorarían la situación antes que ésta comenzara. -O mejor aún, jefe. -
-Seguro, Ash. -
-Oye, hablo en serio. Al menos señor Ketchum. -
-Misty! - Los dos voltearon a ver a la secretaria del presidente que se acercaba apresurada sobre sus altos tacos. -El Presidente me ordenó que te acompañara a conseguir ropa. - Ash ahogó una risa al ver la expresión de espanto de su compañera. -Terminaré el trabajo a las seis, espérame en la recepción. - Claire no esperó la respuesta de Misty, dio media vuelta sobre sus zapatos altos y volvió a su oficina.
-Señorita Waterflower, quiero que compre un uniforme que distinga mi oficina, ¿Comprendió? -
-Cállate, Ash! -

Más molesta por el desenlace de su visita a la Liga que por las bromas de Ketchum, la nueva secretaria caminó de prisa hacia el ascensor. Ash la observó divertido desde su posición. Tal vez trabajar con ella no sea tan terrible, se permitió pensar que podría ser divertido, si le diera la oportunidad.
Publicado por Misato-Psy @ 21:07  | La Secretaria
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Comentarios
Publicado por Invitado
domingo, 21 de septiembre de 2008 | 20:22
admito ke me hizoMuchas risas mucho sigue haciendo relatos asi de divertidos y graciosos
Publicado por Invitado
sábado, 18 de julio de 2009 | 10:34
hola misato
jajajaja me mata de risa tu historia de "la secretaria" jajajaja
sinceramente no me imagino a misty, secretaria de Ash jajajajajaja.deberias publicar esa historia en Fanfiction.com he leido todas tus historias en esa pagina, son geniales