lunes, 14 de abril de 2008
Inspiración (One Shot!)


Inspiración. -One Shot!- Escenas I-II-

Misato Psy

 

            Era la cuarta vez que sonaba el teléfono esa tarde. Ash no había querido atender ninguno de los llamados, pues sabía bien porque sus amigos insistían en hablar con él y no tenía ganas de darle explicaciones a ninguno.

            Dos días pasaron con el mismo acoso telefónico, todas las veces respondido por la completa indiferencia del joven entrenador, quien no aguantaba la ansiedad por volver a los viajes para alejarse de aquel escándolo. Su celeluar fue fácil de callar, ese par de días permaneció apagado, acumulando llamadas perdidas y mensajes de texto. Existía un solo número al que Ash estaba dispuesto a atender, aquel por el cual dejó conectado su teléfono de línea.

            Acababa de preparar un sandwich cuando el último tono del día prescedió al silencio. Ketchum se sintió aliviado, pasados los minutos, de poder disfrutar su modesta cena sin el sonido agudo y penetrante de su teléfono. Encendió el televisor y comenzó a comer, enfocando su vista en la pantalla, pero con la mente desplazada, meditando lo que había ocurrido solo 48 hs atrás.

 

FLASHBACK

 

-¿Tracey? No, Ash, él no se encuentra aquí. -  Le informó el Profesor distraídamente al tiempo que mezclaba un líquido color ambar en una probeta. Ash lo miró preocupado e insistió.

-¿Todavía no volvió? Se fue casi una semana! -

-¿Qué? Estás confundido... -

-No. He venido toda la semana y nunca está. Sé que el domingo pasado fue a... -

-Sí, sí. Pero llegas muy tarde... o muy temprano. Tracey sale por la mañana, cuando amanece y llega al rededor de la medianoche. -

-¿Qué hace tantas horas allí? -

-Sé que está dibujando mucho. - Respondió Oak, ajeno al tono venenoso y resentido del joven -Ha traído bocetos maravillosos. -

-¿Bocetos de que? - Se quejó, esta vez su enojo más notorio. -Se supone que él es un observador, tiene que dibujar solo Pokémon. -

-Ash... ¿Estás celoso? - Adivinó el anciano, distrayendo su atención de su experimento.

-Claro que no! - Exclamó el muchacho, tan rabioso como avergonzado.

-Entonces, ¿Qué sucede? ¿Porqué tan interesado en lo que hace Tracey? -

-No es lo que él hace lo que me preocupa. - Dio media vuelta, encaminándose hacia la puerta. -Es con quien. - Sentenció, antes de dar un fuerte portazo.

 

 

 

            Celos. El único sentimiento que se le escapaba con frecuencia, que no sabía reprimir y con los años se había fortalecido a tal punto que su fuego violento consumía cualquier ratro de racionalidad en el joven entrenador. Pero sus celos no se desataban por cualquier motivo o hacia cualquier persona; a pesar de sus múltiplos aciertos y éxitos, Ash era muy inseguro de sí mismo y nadie le provocaba mayor inseguridad que Misty. Por ella los celos de Ash podían sobrepasar cualquier límite lógico, en más de una ocasión no era solo ceguera y terquedad lo qu elograban, él podía enloquecer con solo imaginar que su amiga estuviese interesada en otro hombre.

            Fue ese sentimiento el que desató la furia del entrenador aquella noche. No sentía culpa por lo que había hecho, simplemente perdió el control de sus reacciones cuando encontró la prueba contundente que confirmaba todos sus miedos, cuando el riesgo de perderla se aferró a su pecho, precionandolo, cegándolo... Enloqueciéndolo...

 

FLASH BACK

 

            El profesor dijo que Tracey volvía a la medianoche. Ash lo esperó, pacientemente, sentado en un escalón en la entrada del laboratorio. Tenía el rostro rojo de rabia, los ojos hinchados y brillosos, apretaba los puños con fuerza, clavando sus uñas en las palmas de sus manos y movía su pierna nervioso. El cielo nocturno se había nublado, ni una estrella brillaba en el cielo, una brisa débil mecía las copas de los árboles y un sonido lejano, de la radio encendida del Profesor llenaba la quietud de la noche.

            Tracey aparecía, finalmente, por el sendero que conducía a la enorme vivienda de Oak. Ash hizo sonar sus nudillos y se puso de pie. Solitarias gotas de lluvia cayeron libremente del cielo, pero tan aisladas entre sí, que su caída no afectaba en lo más mínimo. El observador abrazó con fuerza su cuaderno, cubriéndolo de cualquier peligro del clima. Levantó la vista, identificando a su amigo en la puerta y le sonrió ampliamente.

 

-Ash!, ¡Qué sorpresa! - Comentó con alegría, llegando hasta él. -¿Qué haces aquí? - El entrenador no le respondió, su recibimiento tomó completamente desprevenido al observador que cayó de espaldas al suelo luego que su amigo lo empujara violentamente.

           

            La lluvia intencificó su presencia. Una llovizna constante y fina comenzó a caer sober Pueblo Paleta.

 

-¿Qué te sucede?¿Te volviste loco? - Trató de levantarse, confundido por el extraño comportamiento de Ash, pero lo único que consiguió fue ser empujado nuevamente al suelo, esta vez con el pie. -Ash! ¿Qué te pasa? - Aún incapaz de contestarle, nublado de celos, el entrenador se inclinó. Tracey no sabía que podía estar planeando su amigo, por lo que solo atinó a cubrir su rostro con el cuederno. Ash no volvió a golpearlo, de un moviemiento rápido le arrebató su preciado objeto. -No! Espera, Ash! - El rostro de Tracey, repentinamente palideció e intentó ponerse de pie. El agresor lo miró, sus ojos negros fijos en la atemorizada mirada del observador. -No lo mires. - Suplicó, su voz débil de temor. Ash lo ignoró y abrió las primeras hojas de dibujos.

 

            Sonrió casi aliviado al llear a la décima ilustración consecutiva de pokémon acuáticos. Su ritmo cardíaco, antes acelerado de furia, calmó sus latidos, sus músculos se relajaron liberando de sus dedos la extrema presión que ejercían sobre las tapas duras del cuaderno.

 

-Son muy buenos, Tracey. - Comentó, su voz pareciendo alegre. Pero el observador continuaba aterrado. Desparramado en el césped húmedo, mojándose bajo la llovizna persistente -Hasta Psyduck se ve bien. - Volvió a sonreir en el dibujo décimoquinto de pokémon. Su respiración también se calmaba y su expresión volvía a su acostumbrada alegría.

            Pero aquello que había tardado 16 dibujos en lograrse, se arruinó con solo uno que vió. Tal cual se lo habían dicho... como él había sospechado... Tracey había encontrado algo más para dibujar en Ciudad Celeste... la había dibujado a ella.

 

-Ash... no es lo que piensas. -

 

            Su rostro se ensombreció y la ira volvía a escalar con violencia en su cuerpo, con mayor potencia y agresividad que antes, impulsada por la realidad de sus temores. Los dibujos de Tracey perdían inocencia con cada página, Ash imaginaba aquellas “sesiones artísticas” torturándose a sí mismo con dolorosas situaciones entre el artista y “la modelo”

 

-Ash... Te-Te juro que son solo... solo dibujos... - Murmuró Tracey, pálido de miedo. -Ella... me inspira a dibujar... - El entrenador lo miró rabioso. Un relámpago estalló en el horizonte y la llovizna fina se convirtió en un potente aguacero.

-¿Te inspira? - Preguntó Ash entre dientes. Su expresión sombría dejaba ver algo de escalofriante demencia. En su interior, su conciencia no se esforzaba por tratar de detener el amplio caudal de celos irracionales que lo invadieron. Tracey asintió, seguramente sin saber que otra cosa hacer por calmar a su amigo.

-A dibujar, me inspira a dibujar. -

 

            Pasó la siguiente hoja. Un trueno potente resonó sobre ellos. Los ojos de Ash se ensancharon, una expresión escandalizada, aborchornada cubrió sus facciones, el dibujo era como una daga helada que lo atravezaba y se derretía dentro de su pecho, evaporándose con el fuego intenso de la rabia. La ilustración provocativa de su amiga, tomada en detalle por las manos del observador parecía burlarse de los sentimientos que crecían dentro del joven, analizándola minuciosamente, su rostro, su estilizado cuerpo, sus largas piernas sensualmente cruzadas... ¿Que hombre no podría sentirse atraído por una mujer como Misty?, pero lo que más aturdía su mente y quemaba sus entrañas era la estremecedora pregunta ¿Misty... se sentría atraída por él... por Tracey? Lo miró con desprecio y dejó caer el cuarderno al suelo, las gotas gruesas cayendo sobre los dibujos arruinando sus trazos, el barro envolviendo las tapas duras. Tracey miró su trabajo con dolor y luego alzó la mirada a su amigo, sin perder su temor.

            Ash lo estudió con calma, aún preguntándose si ella  sentiría algo por ése. Sus ojos lo escaneaban, una mueca asqueada sumándose a sus expresiones. “Seguro! Míralo, es alto, corpulento, talentoso... Capaz de hablar de cualquier cosa... atento... “ Las cualidades que su mente dictaba, escupiéndolas despectivamente, aumentaban su enojo a un punto incontenible. Cegado de odio levantó su pierna y pateó a su amigo en el estómago. El chillido de dolor de Tracey se ahogó en medio de la lluvia incesante. “Es todo lo que a ella le gusta”  Siguió pateando con fuerza, el observador, solo atinó a rodar en el suelo a una posición fetal para amortiguar los golpes contínuos de Ash, hundiendo sus gritos de dolor en el barro. “Es todo lo que yo Nunca seré”  Lágrimas ardientes rodaron de los ojos del entrenador mezclándose con la lluvia. Su ira tardó en cesar, los golpes siguieron hasta que su mente dejó de compararse con Tracey.

 

            Aún después de la feroz golpiza, seguía sintiéndose inferior al artista, incapaz de poder superarlo ante los ojos de ella.  Levantó el cuaderno arruinado. Observó el dibujo siguiente... si no hubiera dejado inconciente al autor volvería a golpearlo con fuerza. Se desquitó de su última porción de ira destrozando cada ilustración del dibujante, llorando de rabia e impotencia... pero más que nada... de celos...


Publicado por Misato-Psy @ 0:35  | One Shot!
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Comentarios
Publicado por Invitado
lunes, 14 de abril de 2008 | 18:01
!Oh por dios!

sabia que los celos son segadores pero esto.....vaya nunca crei ver a Ash asi.....pobre Traicey no quiero imaginar como quedara.....me alegra que actualizaras tu blog y poder leer este one shot....aun quiero seguir leyendo mas....Dru
Publicado por Pokeshipping.com.ar
viernes, 30 de mayo de 2008 | 2:14
Hola!!! Que buenos fics hay acá. En el club estamos por armar una biblioteca de fics, así que nos encantaría tenerte entre nuestras autoras.