jueves, 02 de octubre de 2008

Spice Me I-I

*Misato Psy

 

-Maldición! Ya se arrugó mi vestido. –

-Si quieres puedes plancharlo, Misty.-

-No... Gracias, Duplica, pero no tengo tiempo para eso. –

 

            Suspirando hondamente, se sentó con delicadeza en el sillón de dos cuerpos y miró con fastidio las pronunciadas arrugas de su vestido celeste. Terminar de arreglarse y cambiarse le había demorado más de dos horas, esperaba que tanto sacrificio valiera la pena aquella noche en la que, luego de tres meses de noviazgo, al fin tenía una salida “decente” con su actual pareja. Misty había imaginado la cena desde el momento que acordó con su novio la salida, estaba ansiosa y cada vez más molesta por la tardanza de su compañero, ya hacía una hora que lo esperaba...

 

-Al menos podría llamar... – Se quejó cruzándose de brazos. Duplica quiso advertirle que la acción marcaría aún más la tela de su vestido, pero temió que la líder de gimnasio acabara por enojarse más y arremetiera en su contra, por lo que prefirió no decirle nada y solo acordar con la cabeza moviéndola afirmativamente. –Digo... Tendría que tener una muy buena razón para plantarme. –

 

            Ciertamente, y ella lo sabía bien, su novio no necesitaba de muy buenas razones para ser perdonado por un plantón, otras veces la dejó esperándolo con ansias y solo se disculpaba sonriendo y encogiendo sus hombros, como si lo último importante que tuviera que hacer fuera verla. Misty perdía interés en la relación a medida que ese tipo de situaciones se presentaba, cansada de enfurecerse sin obtener cambios de actitud, solo aceptaba la excusa que fuera y comía su decepción con pequeñas sonrisas falsas. A veces se preguntaba si realmente lo quería o él se había vuelto una parte rutinaria de su vida que, si estaba o no, a ella le daba igual.

 

-Creo que iré a cambiarme. – Anunció, levantándose lentamente, con la desilusión presente en su voz.

-¿A cambiarte? Pero, Misty... –

-Ha pasado una hora y media. No iremos a ningún lado. – Respondió, sonriendo tristemente. –Ya sabes como es Ash. –

 

            Duplica la observó marcharse en silencio. Conocía a su amiga como pocos otros lograban conocerla, su actitud reciente, que se había formado desde el comienzo de la relación con Ash, era desconcertante y perturbadora. Muchas veces, la imitadora acababa por preguntarse ¿Qué hará Misty con toda la ira contenida que ya no explota con frecuencia?

 

 

 

-Misty va a matarmeeeeeeeee-ee!!!!!! – Pensó el Maestro, mientras corría las últimas cuadras hasta el apartamento de su novia. Tropezó con una baldosa suelta y cayó de bruces al suelo, provocando que de su nariz se asomara una gota gruesa de sangre. –Rayos! –

 

            Levantándose con rapidez miró su ropa sucia de tierra y se sacudió el polvo con violencia. Tomó del suelo el enorme ramo de rosas rojas que compró para la especial ocasión y continuó su camino a paso lento. Observó la hora preocupado, hacía casi dos horas que debía haber llegado a la casa de Misty, pero como era costumbre el trabajo lo mantenía cautivo en la oficina, sin dejarle aunque fuera un minuto para llamar a quien lo esperaba  y explicar los motivos de su tardanza.

            Ash detestaba hacerle pasar por ese tipo de situaciones, sabía que era molesto y que ella tenia buenas razones para enojarse (si quisiera) por sus promesas tan fácilmente deshechas, pero para su sorpresa, Misty solo se mostraba molesta por un instante y luego asentía comprensiva, sin objetarle absolutamente nada. Él, aún pasados los tres meses, no sabía como interpretar ese nuevo rasgo de personalidad de ella, a veces se alegraba de tener a su lado a alguien que comprendiera tan pacientemente las razones de sus constantes retrasos, pero otras veces pensaba que no era una buena señal... solía atacarlo la sensación que a ella le daba exactamente lo mismo estar con él o no...

 

 -Sé que es tarde... Espero que al menos esté despierta. – Murmuró en voz alta, mientras el edificio de Misty se asomaba en la esquina siguiente. –Tengo tantas ganas de verla... –

 

            Sonrió melancólicamente y apresuró su marcha, mientras en su interior la ansiedad crecía. Si solo pudiera compartir más tiempo con Misty... si tan solo no tuviera tantas obligaciones...

 

-Los dos seríamos muy felices... –

 

            Motivado por ese pensamiento, avanzó velozmente los metros restantes hasta la entrada del edificio. De su bolsillo sacó la llave –beneficio que adquirió meses antes de formalizar su relación con su mejor amiga – y respirando hondamente, sintiéndose más calmado, ingresó al departamento. Viajando en el ascensor, hacia el piso de su novia, revisó el ramo que llevaba en la mano, la caída y la corrida habían lastimado varias de las flores, sus pétalos marchitos adornaban el piso de la cabina. Suspiró amargado, las cosas no estaban saliendo como él quería...

 

            Al entrar al departamento, no se sorprendió que todas las luces estuviesen apagadas, en el viaje en el ascensor se había prevenido de la posibilidad que no lo estuvieran esperando. Caminó hasta la cocina y separó las flores rotas de las que parecieran decentes; de su docena de rosas rojas lograron salvarse la mitad. Tomó un florero de la alacena, colocó cinco de las rosas en él y lo llenó con agua de la canilla...

 

-Que pena! – Se sobresaltó al escuchar la voz detrás de sí, pero se relajó al instante al reconocer a quien pertenecía –A Misty le hubieran encantado. –

-Lo sé, por eso las compré. – Acomodó el florero en el centro de la mesa y levantó la mirada a duplica. -¿Ya está dormida? –

-Sí, te esperó casi dos horas. –

-Estuve muy ocupado y... no pude salir antes. –

-Conozco la historia, Ash y Misty también. –

-Es la verdad. – Se defendió impulsivamente, percibiendo que lo estaban atacando injustamente.

-Nadie lo duda. Es solo que... –

-¿Qué? –

-Yo me he cansado de escucharla... que sea siempre lo mismo... –

-¿Crees que Misty... ?-

-Eso no puedo saberlo. – Se acercó lentamente y colocó su mano en el hombro de Ash. –Deberías hacer algo antes que eso pase.-   

-¿Qué podría hacer? –


Publicado por Misato-Psy @ 22:50  | Spice Me
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